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Domingo, 20 de mayo de 2012
El producto más conocido de la colmena es sin duda LA MIEL , sin embargo adicionalmente se debe destacar EL PROPOLEO, LA APITOXINA ,JALEA REAL,CERA y POLEN .
Daremos un breve resumen de cada uno de ellos .
LA MIEL
Las pecoreadoras añaden al néctar o al mielato que recogen la saliva que los fluidifica y sobre todo que los enriquece en enzimas, catalizadores bioquímicos que participan en el origen de la transformación de los azúcares en miel. Llenan su buche de mielato o néctar transportan su carga hasta la colmena. En ella, distribuyen su botín entre las obreras de interior y los zánganos.

Los azúcares contenidos en la melaza y néctar se transforman, poco a poco, bajo la acción de los sucesivos aportes de saliva que tienen lugar en cada uno de los múltiples pasos de abeja a abeja. Depositada en las celdas, la miel será concentrada, protegida y completará su transformación bioquímica.

Valor terapéutico de la miel

En razón de su alto contenido en azúcares, la miel:

• Por una parte es un alimento energético por excelencia.
• Por otra, no puede convenir a los diabéticos
EL PROPOLEO
EL PRÓPOLIS: El própolis es una sustancia resinosa de árboles y arbustos silvestres, que las abejas extraen con el fin de taponar herméticamente su colmena e impedir que se forme dentro de ella cualquier tipo de infección.

El própolis es usado desde hace algunos años en Rusia y antiguamente era usado para la curación de heridas. Es un producto muy interesante que está siendo objeto de numerosos estudios. Esta sustancia, elaborada por las abejas, es conocida por el hombre desde tiempos remotos. Los sacerdotes del antiguo Egipto la utilizaban muy frecuentemente como medicinal y como parte integrante de los ungüentos y cremas de embalsamar. Más tarde la utilizaron los griegos, a quienes debemos el nombre de "propóleos": pro que significa "delante de" y polis que quiere decir ciudad. Aristóteles ya habla de ella en su historia de animales y la considera como "remedio para las infecciones de la piel, llagas y superaciones". Galeno en el siglo II, menciona el própolis en sus trabajos, y el famoso médico y filósofo persa Avicena, en el siglo XI, dice del mismo: "Tiene la cualidad de eliminar las puntas de flechas y las espinas, vivifica, limpia fácilmente y ablanda fuertemente." Los incas lo utilizaban cuando se presentaba un cuadro de infecciones febriles y en el continente europeo se utiliza por los franceses en los siglos XVIII y XIV para el tratamiento de llagas. Su máximo empleo se dio durante la guerra de los boers, en África del Sur, alrededor de 1900, en el tratamiento de heridas infectadas y como sustancia cicatrizante. Su utilización se ha mantenido durante siglos, hasta llegar a nuestros días, en que se están realizando investigaciones científicas sobre el empleo de preparados a base de propóleos en los campos de la biología, la Medicina humana y la medicina veterinaria. El propóleos es una sustancia resinosa, balsámica, de color verde pardo, castaño o incluso casi negro, dependiendo de su origen botánico. Tiene sabor acre, frecuentemente amargo, y olor agradable y dulce, de forma que, cuando se quema, exhala una fragancia de resinas aromáticas.
APITOXINA
El veneno de abejas, también conocido como Apitoxina (del latín apis = abeja - y del griego toxikon = veneno ), es producido por una glándula de secreción ácida y otra de secreción alcalina, incluidas en el interior del abdomen de la abeja obrera.

Las propiedades curativas del veneno de abejas tienen una antigua tradición. La Apitoxina y su empleo en distintas dolencias osteoarticulares fue conocida antes de nuestra era por Hipócrates y Celse, y más tarde por Galeno. La literatura habla de que Carlo Magno e Iván el Terrible sufrían de esta enfermedad a las articulaciones y fueron curados con veneno de abejas.

Fue el médico francés Demarti el primero que lo empleó en Europa en 1858. En 1864 le siguió M. Lokumski de Petrogrado, cuyo compatriota I.B. Lubarski escribía en 1879 el trabajo "El veneno de abejas - un remedio". Por su parte el médico y apicultor Dr. Filip Terc, de origen checo, se dedicó en Maribor (Yugoslavia) al tratamiento de los enfermos de reumatismo por medio de picaduras de abejas. Publicó sus resultados en 1888 en una revista de Viena, Austria, y después de esta comunicación toda Europa Central comenzó a interesarse por la apiterapia. Los escritos de F. Terc indican que, por sus experiencias y observaciones clínicas, abrió el paso a las posteriores ciencias de la alergología e inmunología
JALEA REAL
Se trata del alimento de las larvas reales y por supuesto del alimento privilegiado de las reinas. A las obreras y zánganos después de los tres primeros días, se les suministra una jalea de inferior calidad. Estas larvas, alcanzan en dos semanas un peso equivalente a 1250 veces el huevo inicial. No existe una proporción semejante en el reino animal. La razón se debe a que se alimentan de la jalea real, rica en proteínas, azúcares, extractos de éter, nitrógeno, azufre, fósforo y vitaminas, en especial la E.

La jalea real es elaborada con las glándulas salivares frontales que se encuentran por pares tanto en la derecha como la izquierda de la cabeza de las abejas. Este tipo de desarrollo es temporal y se efectúa durante el estadio nodriza de las abejas obreras.
LA CERA
• La cera contiene 68 veces más vitamina que la Carne de Vacuno.
• La Apicultura se desarrollo impetuosamente en la era cristiana a causa del empleo de la cera para la fabricación de las velas.
• En la antiguedad se escribía sobre planchuelas de madera o de marfil cubiertas de cera.
• La cera tiene propiedades emolientes, cicatrizantes y antiinflamatorias.
• Dioscórides, en su libro "De Materia Medica", menciona frecuentemente la miel como medicina y también la cera , el propóleo y el vino de miel.
Se usa ampliamente en la preparación de cremas, pomadas, emplastos, crayones labiales, cremas limpiadoras y astringentes, mascarillas faciales y cremas de belleza, en la preparación de moldes para prótesis dentales, en la confección de pulimentos, así como en otros múltiples usos farmacéuticos, cosméticos, médicos e industriales.

Los productos que contienen cera de abejas suavizan la piel. La cera blanca entra normalmente en la composición de cremas nutritivas, astringentes, de limpieza, y en mascarillas para el cutis.

Por eso se aplica en forma de pomada sobre las heridas ocasionadas por el extremo envenenado de las flechas y así el veneno no aporta ningún daño".
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